Luchando bajo el Gran Cielo.
Título Español: Mezclarte con Otros bajo el Cielo.
Lina seguía maravillada por el poder del instrumento musical de Fanan, y quería comprárselo, aunque los demás la tratan de loca. En ese momento un ser aterrizó en el suelo y atravesó todos los pisos hasta llegar al primero. Era la mujer musculusa del final del capítulo anterior, y se quejaba de que se le había ido un poco la mano, y de que los edificios humanos eran muy débiles.
La mujer se dirigió a Fanan y le preguntó si era ella la que había invocado el Aliento del Dragón, y entonces supuso que sabría dónde estaba él. Lina le echó la bronca por arruinar una negociación que estaba casi asegurada, aunque Ulgan le dice que no era así. La mujer se dió cuenta de que había actuado mal por no presentarse antes, y lo hizo en ese momento, como... ¡Riksfalto, General de Deep Sea Dolphin!. Lina y Ameria se quedaron estupefactas, un General era un ser muy poderoso, un mazoku de alto nivel, nada comparado con el que lucharon en Thi Toh.
Riksfalto dijo que no le gustaban las cosas rebuscadas así que les preguntó directamente sobre dónde estaba la persona que poseía el poder del Rey Dragón del Agua, pues un dios tan patético como ese debía morir. Lina se asombró del hecho de matar a un dios, pero Lyos en seguida descarga su furia contra Riksfalto, casi destruyendo toda la torre de Fanan. Fana se asombró del poder de Lyos, y Riksfalto elogió su espíritu de lucha, aunque no había sido dañada en nada. Lyos siguió luchando pero Riksfalto notó que cada vez iba a peor, y que sólo su primer golpe tuvo algo de bueno, y entonces cortó el brazo izquierdo de Lyos.
Gourry decidió atacar a Riksfalto mientras Ameria usaba un Resurrection sobre Lyos. Aunque Riksfalto elogió la habilidad de Gourry, la espada de éste era simple y sin poder, así que la rompió de un golpe. Entonces Lina sacó un pedazo del Colmillo del Señor Oscuro y lanzó un Dragon Slave sobre Riksfalto, pero cuando el poder llegó al mazoku, este lo rechazó con sólo un grito, y se banaglorió de no haber necesitado ni siquiera una técnica para rechazarlo.
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